La heroína es la droga que presenta mayores efectos negativos entre las 20 drogas de abuso más usuales.
Se conoce a la heroína como una droga, que puede clasificar dentro de las drogas duras, caracterizándose por producir una alta tasa de dependencia (psicológica y física), además produce un fuerte síndrome de abstinencia, generando un problema sanitario grave que dificulta el tratamiento en caso de adicción, es por eso que se utilizan drogas sustitutivas, para evitar los síntomas de la abstinencia a la droga. Sin embargo el tratamiento de la heroína aún con métodos sustitutivos puede ser muy complicado debido a la fuerte dependencia psicológica que genera.
La heroína, debido a su solubilidad en disolventes orgánicos y agua puede penetrar a través de las membranas mucosas del cuerpo. Puede ser inyectada en el cuerpo de varias maneras: a través de la mucosa nasofaríngea, el estómago, el intestino, el recto, vagina, puede fumarse, inhalarse e ingerirse por vía oral. Desde el comienzo del siglo XX hasta la actualidad, el método más común de usarla era por vía intravenosa (inyección), ya que el consumo por vía intravenosa permite un efecto rápido e intenso, además al necesitarse cantidades muy bajas el consumo por vía intravenosa suele convertirse en un método económico mediante el que los individuos adictos a esta droga pueden reducir la dosis y el costo de manera significativa. Para la administración a través de las membranas mucosas se requiere un especial refinado de heroína, que es caro y requiere un poco más de materiales.
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